El
Hotel Cervantes, según el texto, es un hotel viejo y casi desierto. Pienso que la adición de fantasmas habría
perjudicado la reputación del hotel. Hay
un paralelo entre la historia de Cortázar y el programa de televisión de mi
niñez – Scooby Doo. En este programa, siempre
hay un villano que quiere asustar a la gente que vive o trabaja en un lugar
particular. El propósito del villano
usualmente es obtener algo de valor que está en el local. Las personas que creen en las fantasmas
(todos, salvo “the gang” de Scooby y sus amigos) quiere salir, simplemente
porque a nadie les gustan las fantasmas.
Pienso que es el mismo caso con el Hotel Cervantes. Cuando pone atención Cortázar en el fantasma,
cualquiera persona que estuviera pensando de quedarse allá cambiaron la mente
de repente. Otra vez, a nadie les gusta
dormir con fantasmas en el cuarto conseguido.
Si
hubiera ido a Montevideo cuando el hotel original estaba funcionado, no me
habría hospedado allá. Me gusta quedarme
en hoteles modernas, con agua frío para tomar y agua caliente para
ducharme. También me gusta estar cómoda
durante mis vacaciones – no me habría gustado dormir en una sala húmida e
incómoda. Y definitivamente no habría
pedido la habitación al lado del cuarto en que lloraba el niño. No soy una buscadora de estremecimientos, y me
gusta el sueño más que todo.
